Durante siglos, la creta umbrica fue poco más que una referencia en los textos de la Antigüedad. Mencionada por Plinio el Viejo como una arcilla clave en el tratamiento de los tejidos romanos, su identidad exacta permanecía envuelta en dudas. Hoy, un estudio científico reciente logró dar un paso decisivo: investigadores identificaron con alto grado de certeza cuál habría sido el material real detrás de esa materia prima fundamental para la industria textil del Imperio romano.
La investigación, publicada en la revista Archaeological and Anthropological Sciences, combinó filología clásica, geoquímica y análisis de materiales para reconstruir el rol de esta arcilla en los procesos textiles antiguos. El resultado no solo aporta claridad histórica, sino que también revela el nivel de sofisticación tecnológica que alcanzó la producción textil romana.
La arcilla que no blanqueaba, pero transformaba
A diferencia de otras arcillas utilizadas en la época, la creta umbrica no servía para blanquear las telas, sino para devolverles suavidad, cuerpo y brillo luego del lavado y la fumigación. Era, en términos actuales, un material de acabado, pensado para mejorar la calidad percibida del textil.
Plinio describía su capacidad de expandirse en contacto con el agua, una característica clave que llamó la atención de los científicos modernos. Esa propiedad indicaba una elevada capacidad adsorbente, algo esencial para interactuar con las fibras sin dañarlas, un detalle que hoy resulta sorprendentemente cercano a los criterios de la química textil contemporánea.
El estudio puso el foco en la Terra di Nocera, una arcilla blanca originaria de Nocera Umbra, en Italia. Utilizada desde hace siglos con fines medicinales y cosméticos, esta sustancia ya era considerada en la Edad Moderna como heredera de las arcillas famosas del mundo antiguo.
Al analizar su composición y compararla con formaciones geológicas de la región y con arcillas halladas en contextos arqueológicos, los investigadores encontraron coincidencias notables. La Terra di Nocera proviene de la formación geológica conocida como Scaglia Cinerea, rica en minerales como illita y esmectitas, reconocidos por su capacidad de absorber sustancias y modificar superficies.
Textil, territorio y conocimiento material
Los análisis también incluyeron arcillas encontradas en tumbas umbrias de la Edad del Hierro, lo que sugiere que este material era conocido y utilizado en la región incluso antes de la consolidación del Imperio romano. Esto refuerza la idea de una tradición material local, integrada luego a los circuitos productivos romanos.

Aunque los investigadores mantienen cautela y evitan una afirmación absoluta, la convergencia de datos históricos, químicos y arqueológicos permite sostener que la Terra di Nocera es la candidata más sólida para identificar a la enigmática creta umbrica.
Más allá del hallazgo puntual, el estudio ofrece una lectura inspiradora para el presente: la industria textil romana no solo dominaba la confección, sino también el conocimiento profundo de los materiales, sus propiedades y sus aplicaciones específicas. Cada etapa del proceso estaba pensada para intervenir sobre la fibra y mejorar el producto final.

La identificación de la creta umbrica demuestra que los textos antiguos aún pueden dialogar con la ciencia contemporánea y aportar claves sobre cómo las sociedades del pasado entendían el vínculo entre naturaleza, tecnología y diseño. En tiempos donde la innovación material vuelve a ocupar un lugar central en la industria textil, mirar hacia atrás puede ser, paradójicamente, una forma de avanzar.
Fuente: Muy Interesante
















