La camiseta oficial de la Selección Argentina, uno de los productos textiles más emblemáticos del país, quedó en el centro de la discusión pública tras confirmarse que se produce en Tailandia y se vende en el mercado local a un precio cercano a los 263 mil pesos. Más allá del impacto simbólico, el caso volvió a poner en evidencia una problemática estructural de la industria textil nacional: la formación de precios y el peso de la carga impositiva.
El debate se da en un escenario delicado para el sector. Durante 2025, las importaciones de indumentaria y calzado alcanzaron los USD 1.506 millones, mientras numerosas empresas textiles anunciaron cierres, suspensiones o reducción de su actividad. En paralelo, crecieron las tensiones entre el sector privado y el Gobierno por el alto costo de la ropa en Argentina.
Quién decide dónde se fabrican las camisetas oficiales
Desde la industria aclaran que la elección del país de producción no es una decisión local. Adidas, sponsor histórico de la Selección Argentina desde hace más de 25 años, define las plantas donde se confeccionan las prendas oficiales. Argentina forma parte del grupo de países habilitados para producirlas y cuenta con fábricas que cumplen los mismos estándares de calidad que cualquier otra planta del mundo.

Aun así, en este caso se optó por producir en Asia. Según fuentes del sector, la diferencia en el costo de la mano de obra entre Argentina y Tailandia ronda el 20%, un margen que no resulta determinante al analizar el precio final del producto. A ese costo se suman insumos industriales como telas, estampados, etiquetas y procesos logísticos que relativizan el impacto del salario en el valor de venta.
El precio final y lo que no se ve en la etiqueta
Uno de los puntos que más remarcan desde la Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria (CIAI) es que una parte sustancial del precio de una prenda no está vinculada a su fabricación, sino a impuestos y costos financieros. En el caso de la camiseta de la Selección, la etiqueta detalla que, sin impuestos nacionales, su valor sería sensiblemente menor, aunque seguiría siendo elevado.

El presidente de la entidad, Claudio Drescher, explicó en distintas oportunidades que al precio de una prenda se le acumulan IVA, impuesto al cheque, aranceles por pagos con tarjeta, costos financieros por ventas en cuotas y alquileres comerciales, entre otros conceptos. En conjunto, estos ítems superan el 50% del precio final, incluso antes de considerar diseño, logística, transporte o publicidad.
Mano de obra, impuestos e importaciones
Contrario a una creencia extendida, la mano de obra representa apenas alrededor del 20% del costo total de una prenda. Este dato es clave para entender por qué producir en el exterior no garantiza precios más bajos para el consumidor argentino. Desde el sector aseguran que el alto valor de la camiseta demuestra que podría haberse fabricado en el país sin modificar sustancialmente su precio de venta.
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→ Leer másLa carga impositiva local, explican, es uno de los principales factores que distorsiona la competitividad. En este contexto, el aumento de las importaciones no se tradujo en una baja generalizada de precios, sino en mayores márgenes para intermediarios y una fuerte presión sobre la producción nacional.
Las consecuencias ya se reflejan en el mercado laboral. Entre noviembre de 2023 y septiembre de 2025, el sector textil perdió alrededor de 16.000 puestos de trabajo formales, según datos de la cámara. En el mismo período, las importaciones crecieron un 61%, superando las 392.000 toneladas.
Desde la industria advierten además que la pérdida de empleo informal es mucho mayor y aún no se refleja plenamente en las estadísticas oficiales. Talleres pequeños y medianos, así como fábricas de mayor escala, redujeron turnos, suspendieron producción o cerraron definitivamente.
Otro dato que suele quedar fuera del debate es la evolución de los precios. De acuerdo con cifras del INDEC, durante 2025 la indumentaria y el calzado registraron una suba del 15,3%, muy por debajo de la inflación general, que fue del 31,5%, tendencia que se sostiene desde fines de 2022.
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→ Leer másFuente: Infobae
















