En Finlandia, las bibliotecas públicas están viviendo una transformación que va mucho más allá de los libros. Además de ofrecer espacios de lectura y aprendizaje, muchas se han convertido en verdaderos centros comunitarios donde la costura y las manualidades ocupan un lugar central. Máquinas de coser disponibles para el uso libre, áreas de creación y talleres colaborativos forman parte de un modelo que combina sostenibilidad, oficio y encuentro social.
En varias ciudades finlandesas, quienes visitan la biblioteca pueden acceder sin costo a máquinas de coser, hilos, telas, agujas, tijeras y todo lo necesario para arreglar prendas o experimentar con pequeños proyectos textiles. No se requiere inscripción previa ni conocimientos técnicos avanzados: la propuesta está pensada para que cualquiera pueda acercarse, aprender y reparar. Esta filosofía se extiende a iniciativas donde las instituciones facilitan guías básicas o acompañan a quienes se animan por primera vez a usar una máquina de coser.
Uno de los ejemplos más destacados ocurre en la Biblioteca Principal de Turku, donde se desarrollan actividades textiles abiertas a la comunidad. Allí funciona un Repair Café, un espacio colaborativo para arreglar ropa y objetos del hogar. Se trata de un ambiente donde lo esencial no es el nivel de experiencia, sino las ganas de participar. Los materiales están disponibles para todos: desde máquinas de coser y planchas hasta cremalleras, agujas, lanas y herramientas de reparación manual. La dinámica es simple: las personas llegan con sus artículos dañados, reciben ayuda, intercambian conocimientos y vuelven a casa con sus prendas renovadas.
Además de la reparación, estas bibliotecas también impulsan actividades solidarias, como encuentros para tejer prendas destinadas a quienes más lo necesitan. En estos encuentros comunitarios, tejedoras y tejedores experimentados acompañan a quienes desean aprender o colaborar, mientras se confeccionan medias, gorros o mitones para ser donados a distintos proyectos sociales. Este tipo de acciones, organizadas junto a asociaciones como Fin Aid, encarnan una tradición finlandesa profundamente arraigada: usar el tejido como forma de apoyo comunitario y vínculo social.
En conjunto, estas iniciativas convierten a las bibliotecas finlandesas en espacios donde la sostenibilidad se practica, no solo se menciona. La posibilidad de reparar en vez de desechar, de crear en vez de comprar y de colaborar en lugar de aislarse, transforma a las bibliotecas en lugares que crean nuevos lazos dentro de la comunidad. Allí, cada arreglo y cada puntada se convierten en un gesto de creatividad, autonomía y solidaridad.
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Investigadores surcoreanos desarrollan textiles sostenibles teñidos con bacterias
→ Leer másFinlandia demuestra así que una biblioteca puede ser mucho más que estanterías: puede ser un taller, un espacio de cuidado, un punto de encuentro y un símbolo vivo de economía circular. En cada máquina de coser que suena en estos lugares, hay una mirada hacia el futuro donde reparar también es una forma de construir comunidad.

















