El sector textil de Tierra del Fuego atraviesa semanas críticas. A la situación de Blanco Nieve, donde los trabajadores mantienen la producción para poder cobrar sus sueldos, se suma ahora el anuncio del cierre de Cordonsed, que dejará a veinte personas sin empleo antes de fin de noviembre.
El deterioro del consumo interno, la apertura de importaciones y la retracción general de las ventas conforman un panorama que, según los gremios, “ya se vuelve insostenible”.
Cierra Cordonsed y se retira un grupo empresario extranjero
Desde el Sindicato de Empleados Textiles de la Industria y Afines (SETIA) confirmaron que la planta Cordonsed, perteneciente al grupo italiano Radici Group, cerrará definitivamente sus puertas a fines de noviembre.
El secretario general de SETIA, Rodrigo Cárcamo, explicó que la compañía decidió retirarse del país por la recesión y la falta de perspectivas de mejora:
“La situación se vuelve insostenible y ven que el gobierno no tiene intención de cambiar el rumbo”, afirmó.

Con este cierre, unos veinte trabajadores perderán su empleo en Río Grande. Cárcamo remarcó que la decisión del grupo europeo responde al contexto general del país: “Se trata de capitales extranjeros que retiran sus activos ante la crisis económica y la apertura de importaciones”.
El dirigente advirtió además que el escenario no es exclusivo del sector textil, sino que se repite en distintas ramas de la industria nacional: “La caída del consumo y la liberalización de las importaciones llevan a que las empresas empiecen a achicarse o directamente cierren”, señaló.
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Mientras tanto, en Blanco Nieve, otra textil de Río Grande, la situación continúa siendo crítica. Los trabajadores denuncian meses de atraso en el pago de salarios y continúan en la planta utilizando la materia prima disponible para poder generar ingresos.
Según relató Marcela Cárdenas, delegada del Sindicato Obrero de la Industria del Vestido y Afines (SOIVA) y empleada de la empresa, los problemas comenzaron en agosto y se agravaron con el incumplimiento de los acuerdos de pago:
“Nos dijo que iba a pagar en cuatro cuotas, pero falló desde la primera. Llegamos al 11 de septiembre con apenas un 34 % del sueldo cobrado”, explicó.
Ante la falta de respuestas, el sindicato denunció la situación ante el Ministerio de Trabajo, donde se confirmó que las cuentas de la empresa estaban embargadas. Como alternativa, se autorizó a los trabajadores a vender el stock de productos terminados para poder cobrar parte de sus haberes.

“Era la única forma de tener algo de liquidez. Tardamos más de un mes en cobrar el sueldo de agosto”, contó Cárdenas.
Actualmente, el grupo de operarios continúa produciendo los fines de semana y feriados, sin cobertura, solo para intentar sostener sus ingresos:
“Tenemos materia prima para tres semanas más y después no sabemos qué va a pasar. Nadie quiere perder su trabajo, pero seguimos porque no nos queda otra”, expresó la delegada.
Cárdenas también reclamó políticas públicas que protejan la industria nacional:
“El gobierno tiene que revisar los aranceles de importación. No puede ser que se facilite tanto lo que viene de afuera mientras se asfixia a la producción nacional. La industria es la identidad de un país, es su columna vertebral”, concluyó.
Fuente: Patagonia 24

















