En un contexto de fuerte caída del consumo y retracción del mercado interno, el Banco Central de la República Argentina impulsó el regreso de las 12 cuotas sin interés en el rubro indumentaria, una herramienta que el sector busca aprovechar para reactivar ventas en plena temporada otoño-invierno.
La medida, que inicialmente se aplicó a bienes tecnológicos y luego se extendió a la moda, forma parte de una estrategia para inyectar liquidez mediante la reducción de encajes bancarios y facilitar el acceso al crédito. Sin embargo, el escenario sigue siendo complejo y genera más interrogantes que certezas.
Un intento de reactivar un mercado en caída
El sector textil enfrenta una de sus peores crisis en años. Según datos de la Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria (CIAI), entre 2024 y 2025 cerraron 1.644 locales de ropa y cerca de 3.000 empresas de la cadena productiva.
En este contexto, las cuotas aparecen como una herramienta clave para estimular el consumo, que acumula una caída cercana al 40% respecto a 2023. Distintas entidades financieras ya comenzaron a desplegar estrategias agresivas de financiamiento:
- Banco Nación ofrece hasta 20 cuotas sin interés en distintos rubros.
- Mercado Pago lanzó campañas con hasta 24 cuotas en cientos de marcas.
“No se vende nada, ni lo caro ni lo barato, ni lo importado ni lo nacional. Las 12 cuotas son el signo de la desesperación, un manotazo de ahogado”, resumió Claudio Drescher, presidente de la CIAI.
Costos, morosidad y límites de la financiación
Más allá del impulso financiero, las empresas enfrentan un obstáculo clave: el costo del crédito. Aunque las cuotas se presenten como “sin interés” para el consumidor, el financiamiento tiene un costo que muchas veces recae sobre los comercios.
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→ Leer másEn el caso de las pymes, la situación es aún más delicada. Desde la Confederación Argentina de la Mediana Empresa señalaron que estas promociones no están generalizadas, ya que el costo financiero, que puede ondar entre el 20% y el 30%, y la presión impositiva reducen al mínimo los márgenes de rentabilidad.
A esto se suma otro factor crítico: el aumento de la morosidad en tarjetas de crédito, que alcanzó niveles récord en las últimas décadas, generando mayor incertidumbre para comercios y entidades financieras.
En este escenario, las 12 cuotas aparecen como una herramienta necesaria pero insuficiente. Si bien pueden dinamizar parcialmente las ventas, el sector coincide en que el problema es estructural: la caída del ingreso real limita el consumo, y sin una recuperación del poder de compra, cualquier incentivo financiero tendrá un impacto acotado.
Fuente: C5N

















