El Congreso de Estados Unidos avanzó con la extensión hasta el 31 de diciembre de 2028 de los programas comerciales HOPE y HELP, que otorgan preferencias arancelarias a determinados productos textiles y de confección provenientes de Haití.
La continuidad de estos beneficios busca sostener el acceso competitivo de la producción haitiana al mercado estadounidense, uno de los principales destinos para las prendas fabricadas en el país caribeño. La medida resulta especialmente relevante para una industria que en los últimos años sufrió una fuerte reducción de su capacidad productiva y de su nivel de empleo.
Los programas HOPE, Haitian Hemispheric Opportunity through Partnership Encouragement, y HELP, Haiti Economic Lift Program, establecen condiciones preferenciales para determinados productos originarios de Haití. Entre ellos se encuentran distintas categorías de prendas de vestir y productos textiles, siempre que cumplan con las reglas de origen y demás requisitos establecidos por la legislación estadounidense.
HOPE se creó en 2006 y posteriormente ampliado mediante HOPE II en 2008. HELP fue aprobado en 2010, en el contexto de la recuperación de Haití tras el terremoto de enero de ese año. El objetivo fue ampliar las oportunidades de acceso al mercado estadounidense y favorecer la actividad manufacturera y el empleo.
Los beneficios no alcanzan automáticamente a toda la producción haitiana. Para ingresar bajo el régimen preferencial, los productos deben cumplir condiciones específicas relacionadas con el origen de los materiales, los procesos de fabricación y, en determinados casos, el corte, ensamblaje y porcentaje de valor agregado.
La Comisión de Comercio Internacional de Estados Unidos (USITC) destacó que estos programas contribuyeron al desarrollo de la industria de confecciones haitiana y facilitaron su integración a las cadenas de abastecimiento de empresas estadounidenses.
Una industria golpeada por la crisis
La importancia de la extensión se entiende también por el deterioro que sufrió el sector en los últimos años. El Departamento de Estado estadounidense señaló que la industria textil haitiana perdió más del 45% de sus puestos de trabajo entre 2023 y 2024, hasta ubicarse en aproximadamente 32.000 empleos, en un contexto marcado por problemas de abastecimiento, falta de combustible e inseguridad.
Antes de ese deterioro, la industria tenía un peso considerable en la economía haitiana. La USITC estimó que en 2021 el sector de confecciones generaba entre 53.000 y 57.000 empleos y sostenía los ingresos de más de 450.000 personas.
El mercado estadounidense es fundamental para esta actividad. De acuerdo con la USITC, las importaciones de prendas de vestir desde Haití hacia Estados Unidos pasaron de US$231 millones en 2001 a US$994 millones en 2021. Ese último año, US$751,3 millones ingresaron bajo las preferencias de HOPE y HELP.
La continuidad del régimen busca evitar que un aumento de los costos arancelarios profundice las dificultades de una industria que ya enfrenta problemas de infraestructura, seguridad y competitividad frente a otros grandes centros productores internacionales.
Los programas habían expirado el 30 de septiembre de 2025 y posteriormente fueron restablecidos con carácter retroactivo para determinadas importaciones elegibles. La legislación que impulsa la nueva extensión apunta ahora a llevar la vigencia de las preferencias hasta fines de 2028.
Para Estados Unidos, además del impacto sobre Haití, el esquema representa una herramienta para fortalecer las cadenas de suministro cercanas al mercado norteamericano. Para la industria haitiana, mantener el acceso preferencial significa conservar una ventaja competitiva frente a proveedores de otras regiones y una vía fundamental para sostener producción, inversiones y empleo.
Fuente: El Caribe


















