Un equipo de investigadores del Wilson College of Textiles, perteneciente a North Carolina State University, desarrolló una innovadora prenda tejida capaz de evitar picaduras de mosquitos sin recurrir a insecticidas. El avance combina modelado matemático, ingeniería textil y tecnología de tejido integral para ofrecer una solución que prioriza tanto la protección como el confort.
El proyecto, liderado por Andre West, propone un cambio de paradigma: en lugar de repeler insectos con tratamientos químicos, el tejido actúa como una barrera física que impide que los mosquitos alcancen la piel.
Ingeniería textil para bloquear picaduras sin insecticidas
El desarrollo se basa en el análisis geométrico de la anatomía del aparato bucal de los mosquitos. A partir de estos datos, los investigadores definieron combinaciones precisas de tamaño de poro y espesor del tejido que evitan que el insecto pueda penetrar la superficie textil, incluso al posarse e intentar picar.
Para materializar esta solución, se utilizó la tecnología WHOLEGARMENT de Shima Seiki, que permite confeccionar prendas completas sin costuras. El tejido desarrollado, denominado AiryPique, fue testeado en laboratorio con mosquitos Aedes aegypti, mostrando resultados contundentes: los insectos se posaban sobre la superficie, pero no lograban alimentarse.
En pruebas más avanzadas, con voluntarios humanos en entornos controlados, las prendas lograron niveles muy altos de protección contra picaduras, con apenas casos aislados registrados.
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Además de la protección, el equipo puso el foco en el rendimiento funcional de la prenda. El prototipo fue desarrollado con una mezcla de fibras Nomex y Protex C, logrando propiedades ignífugas aptas para aplicaciones militares.
Los ensayos térmicos y de respirabilidad indicaron que el tejido ofrece un confort comparable al de los uniformes actuales, con buena permeabilidad al aire y adecuada gestión de la humedad. A su vez, las pruebas de resistencia al fuego confirmaron un comportamiento seguro, sin goteo ni propagación de llama.
La utilización de tecnología sin costuras no solo mejora el ajuste y la comodidad, sino que también abre la puerta a procesos productivos más automatizados y escalables. Esto permitiría reducir costos, tiempos de fabricación y avanzar hacia modelos de producción bajo demanda.
El desarrollo posiciona a la ingeniería textil como un actor clave en la innovación aplicada a la salud, la seguridad y el rendimiento. En un contexto donde la sostenibilidad y la reducción de químicos ganan relevancia, este tipo de soluciones podría marcar el camino para nuevas generaciones de indumentaria técnica.
















