La incorporación de inteligencia artificial en la industria textil sigue ganando terreno, especialmente en áreas críticas como el mantenimiento y la calidad. En ese contexto, la empresa Terrot presentará un desarrollo enfocado en el monitoreo inteligente de fallas en máquinas de tejido circular durante la próxima edición de Techtextil 2026.
La propuesta apunta a resolver uno de los principales desafíos de las plantas textiles: detectar problemas técnicos antes de que se traduzcan en defectos de tela o paradas inesperadas.
IA aplicada al sonido y la vibración para detectar fallas
El proyecto, impulsado por el equipo de I+D de la compañía y presentado por el director del área, Michael Lau, se basa en el análisis de datos acústicos y vibraciones generadas por las máquinas en funcionamiento.
A través de modelos de inteligencia artificial, el sistema puede identificar señales tempranas de fallas como rotura de agujas, desalineaciones o problemas de lubricación. Este tipo de eventos, si no se detectan a tiempo, suelen derivar en defectos de producción, pérdidas de material y costos operativos elevados.
La clave está en anticiparse, donde el sistema reconoce patrones anómalos antes de que sean visibles en el tejido final.
Un desarrollo colaborativo con foco industrial
La solución forma parte del proyecto MuNaMo, desarrollado junto a Sächsisches Textilforschungsinstitut e.V.. Este enfoque combina datos internos de la máquina con sensores externos, generando una visión más completa del proceso de tejido.
El sistema ya fue probado en condiciones reales sobre la máquina Terrot RH 216-I, lo que demuestra su viabilidad en entornos productivos.

Además, uno de los puntos fuertes del desarrollo es su capacidad de adaptación ya que está pensado tanto para integrarse en equipos nuevos como para ser incorporado en maquinaria existente, lo que amplía su alcance dentro de la industria.
El impacto potencial de este tipo de soluciones es significativo. Al detectar fallas de manera anticipada, las empresas pueden reducir tiempos de inactividad no planificados, minimizar desperdicios de hilo y tela, y mejorar la estabilidad general del proceso productivo.
Este tipo de avances confirma una tendencia clara: la inteligencia artificial ya no es solo una promesa en la industria textil, sino una herramienta concreta para mejorar la competitividad y la sostenibilidad del sector.
















