La industria textil argentina continúa atravesando un escenario crítico, marcado por la pérdida de empleo, la caída de la producción y un cambio en la dinámica de importaciones que impacta directamente en el entramado productivo local.
En este contexto, el secretario general de FONIVA, Gustavo Castro, se refirió a la situación actual tras los recientes despidos en la empresa Marshall Moffat.
Despidos, cierres y reestructuración en el sector
Según detalló el dirigente sindical, la industria viene siendo una de las más afectadas en los últimos años. “Ya van más de 25 mil despidos a nivel nacional”, señaló, al tiempo que advirtió que en su provincia ya se superan los 500 puestos de trabajo perdidos, con al menos cuatro fábricas cerradas en los últimos dos años.
Además, aseguró que la totalidad de las empresas del sector atraviesa procesos de reestructuración de personal, lo que refleja un deterioro generalizado en la actividad.
En ese marco, la semana pasada se registraron cuatro nuevos despidos en Marshall Moffat, una firma dedicada a la confección de mamelucos para la industria petrolera, con clientes como YPF. La situación encendió nuevas alertas dentro del sector, que reclama medidas urgentes para sostener el empleo.
Importaciones: menos insumos, más prendas terminadas
A la problemática laboral se suma un cambio significativo en el patrón de importaciones, según datos de la FITA.
Durante enero de 2026, se registró una fuerte caída en el ingreso de insumos clave para la producción local:
- Las materias primas bajaron un 54% interanual en cantidad.
- Los hilados cayeron un 61% y los tejidos un 32% en volumen.
En contraste, las importaciones de prendas terminadas crecieron un 129% interanual.
Este cambio resulta clave para entender el impacto en la industria: mientras los insumos permiten sostener la producción nacional, las prendas terminadas ingresan listas para su venta, sin generar valor agregado local ni empleo en la cadena productiva.
El escenario, según advierten desde el sector, combina caída de la actividad, pérdida de puestos de trabajo y una creciente presión de productos importados, lo que plantea un desafío estructural para la industria textil argentina en el corto y mediano plazo.
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