La plataforma de moda Shein difundió un estudio internacional sobre hábitos de consumo y circularidad en la industria, basado en más de 15.000 clientes de 21 países. La iniciativa, que apunta a posicionar a la empresa dentro del debate sobre sostenibilidad, también vuelve a poner en foco las críticas históricas hacia el modelo de “ultra fast fashion”.
El informe aparece en un contexto donde la marca busca construir una narrativa diferente frente a la percepción de consumo descartable que la acompaña, utilizando datos que reflejan cambios en los hábitos de los consumidores.
Datos de consumo y una narrativa con zonas grises
Entre los principales resultados, el estudio señala que una parte importante de los consumidores prioriza factores como precio, comodidad y talle al momento de comprar. También indica que muchos usuarios optan por prendas que puedan utilizar en múltiples ocasiones.
Según el relevamiento, el 55,6% de los encuestados asegura usar sus prendas más de 50 veces, mientras que el 84% afirma extender su vida útil a través de la donación. Además, el 62% declara comprar menos de 30 prendas al año.
Sin embargo, el informe evita precisar si estos comportamientos están directamente vinculados a productos de Shein, lo que deja abierta la interpretación. Tampoco se profundiza sobre la calidad o durabilidad de las prendas de la propia plataforma, uno de los principales puntos cuestionados por el sector.
Críticas del sector y el rol de la ultra fast fashion
Las conclusiones del estudio también generan tensiones con actores de la economía circular. Organizaciones vinculadas a la recolección y reutilización de ropa advierten sobre el impacto de la “ultra fast fashion” en la calidad de las prendas que reciben, muchas de las cuales presentan menor durabilidad.
En este sentido, entidades del ecosistema social han señalado tanto a Shein como a Temu por contribuir a una sobreoferta de productos textiles sin una participación proporcional en los sistemas de gestión de residuos.
Por otro lado, comparaciones con datos de organismos como Agence de la transition écologique muestran diferencias relevantes en los niveles de consumo, lo que refuerza la necesidad de contextualizar la información presentada.
Más allá de las críticas, la publicación del informe se inscribe en una tendencia creciente dentro de la industria, donde empresas como Zalando o Vestiaire Collective utilizan estudios propios para fortalecer su posicionamiento en temas clave como sostenibilidad y consumo responsable.
En este escenario, el caso de Shein refleja una estrategia de comunicación que busca responder, de forma indirecta, a las críticas del mercado, sin abordarlas de manera explícita, en un debate que sigue abierto sobre el verdadero impacto ambiental y social de la moda rápida.
Fuente: Fashion Network

















