Indumentaria Catamarca dio marcha atrás con el cierre de su planta, previsto para fines de agosto, luego de una serie de gestiones impulsadas por el Gobierno de Catamarca para encontrar una alternativa que permita sostener la actividad de la empresa textil.
La decisión contempla mantener una estructura reducida de alrededor de 30 trabajadores, mientras continúan las negociaciones para definir un esquema que permita mejorar la viabilidad de la fábrica. La cifra representa una fuerte reducción respecto de los aproximadamente 150 puestos de trabajo que llegó a generar la planta durante su etapa de mayor actividad.
El gobernador Raúl Jalil participó de las gestiones junto con representantes del sector empresarial y de la industria de la indumentaria, en un contexto marcado por la caída del consumo, el aumento de los costos y las dificultades que atraviesa la producción nacional.
Entre las alternativas que se encuentran bajo análisis aparece un posible esquema de asistencia para reducir los costos logísticos de la compañía. La ubicación de la planta, a unos 1.000 kilómetros de los principales centros de consumo del país, representa uno de los factores que más impactan sobre la estructura de costos.
También se estudian herramientas vinculadas con los servicios y otras formas de acompañamiento estatal. Por el momento, no se definió si la asistencia incluirá beneficios impositivos, financiamiento directo u otros mecanismos.
Las conversaciones cobraron impulso luego de una reunión entre Jalil, Claudio Drescher, propietario de Jazmín Chebar y presidente de la Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria, y Eduardo Kozak, propietario de Grisino.
La industria textil busca sostener la producción
Indumentaria Catamarca había anunciado que dejaría de producir a finales de agosto. Desde la empresa habían señalado como principales causas la disminución del consumo, la acumulación de stock y la pérdida de rentabilidad, junto con el aumento de los costos operativos, la competencia de productos importados y las condiciones cambiarias.
El nuevo escenario no implica una solución definitiva para la empresa, pero permite mantener una actividad mínima mientras se buscan alternativas para sostenerla en el largo plazo.
La continuidad de los 30 puestos de trabajo representa así un primer paso dentro de una negociación más amplia, cuyo objetivo será encontrar un esquema que permita a la planta recuperar competitividad y mantener su presencia dentro del entramado productivo de Catamarca.
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