La Comisión Europea confirmó que el cuero quedará fuera del alcance de su normativa contra la deforestación, en una decisión que responde a los reclamos de distintos actores de la industria.
La medida implica que las importaciones de cuero y pieles no estarán incluidas en el reglamento que comenzará a aplicarse a partir de diciembre y que obligará a las empresas a demostrar que ciertos productos no están vinculados a la destrucción de bosques.
La normativa, considerada una de las más ambiciosas a nivel global en materia ambiental, establece que productos como la soja, el café, la carne vacuna, el aceite de palma, el cacao, la madera y el caucho deberán contar con trazabilidad que garantice su origen libre de deforestación.
Según explicó la Comisión Europea, estos commodities están directamente asociados a la expansión agrícola, principal causa de la pérdida de bosques a nivel mundial.
En este marco, las empresas que operen en el mercado europeo deberán certificar que sus cadenas de suministro no provienen de tierras deforestadas recientemente ni contribuyen a la degradación forestal.
El argumento detrás de la exclusión
La decisión de excluir al cuero se apoyó en la postura del sector, que sostiene que este material no impulsa por sí mismo la expansión ganadera, sino que es un subproducto de la industria cárnica.
Bajo esta lógica, incluirlo dentro de la normativa no tendría un impacto directo en la reducción de la deforestación, principal objetivo del reglamento.
La exclusión del cuero representa un alivio para distintos actores de la cadena productiva, especialmente en países exportadores. De haber sido incluido, el material habría enfrentado mayores exigencias regulatorias, con posibles efectos en costos, trazabilidad y acceso al mercado europeo.
Sin embargo, el debate sobre la sostenibilidad en la industria continúa abierto. Más allá de su exclusión formal, la presión por prácticas responsables, transparencia y certificaciones ambientales sigue creciendo en el comercio internacional.
En este contexto, la decisión de la Unión Europea refleja tanto las tensiones entre regulación ambiental y actividad económica como la complejidad de definir qué sectores deben asumir mayores compromisos en la lucha contra la deforestación.
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→ Leer másFuente: Reuters
















