La industria textil mundial comenzó a mostrar algunos signos de recuperación durante mayo de 2026, aunque el escenario continúa siendo frágil y condicionado por factores económicos y geopolíticos. Así lo revela la edición número 38 de la encuesta global realizada por la International Textile Manufacturers Federation (ITMF), que relevó la situación de empresas textiles de distintas regiones del mundo.
De acuerdo con el informe, mejoraron indicadores clave como la confianza empresarial, la entrada de pedidos, la cartera de órdenes pendientes y la utilización de la capacidad productiva respecto a marzo. Sin embargo, la entidad advierte que todos estos indicadores aún se mantienen por debajo de los niveles históricos considerados saludables para la actividad.
La encuesta muestra que el balance de la situación empresarial pasó de -25 puntos porcentuales en marzo a -17 puntos en mayo. Al mismo tiempo, las expectativas para los próximos seis meses crecieron de +5 a +16 puntos, mientras que la entrada de pedidos mejoró de -25 a -9 puntos porcentuales. También aumentó la cartera de pedidos hasta los 2,5 meses y la utilización de la capacidad instalada alcanzó el 74%.
Otro dato positivo fue la estabilidad en las cancelaciones de pedidos y los bajos niveles de inventario, factores que contribuyen a una mejora gradual del sector.
Recuperación desigual y presión por los costos
La evolución de la industria no fue homogénea en todas las regiones. África registró los mejores resultados en términos de actividad, pedidos y expectativas, mientras que Europa y América del Norte y Central también mostraron avances. En contraste, los principales centros manufactureros de Asia continuaron rezagados, especialmente Asia Oriental, que presentó los peores indicadores tanto en la situación actual como en las perspectivas para los próximos meses.
A nivel de la cadena de valor, los segmentos más cercanos al consumidor final evidenciaron un mejor desempeño que las actividades vinculadas a materias primas, maquinaria y bienes de capital, que siguen enfrentando mayores dificultades.
Pese a las señales de recuperación, la demanda continúa siendo la principal preocupación para el sector. El 53% de las empresas encuestadas identificó la debilidad del consumo como su mayor desafío, mientras que el 52% señaló el aumento de los precios de las materias primas. A esto se suman los costos energéticos y las tensiones geopolíticas, mencionados por el 42% de los participantes.
Según ITMF, parte de estas presiones están vinculadas al conflicto en Irán, que impulsó el precio internacional del petróleo hasta niveles cercanos a los 100 dólares por barril y provocó un aumento aproximado del 50% en los combustibles desde marzo. Este escenario incrementa los costos operativos y reduce los márgenes de rentabilidad de las empresas textiles en todo el mundo.
La federación concluye que la continuidad de esta recuperación dependerá en gran medida de la evolución de los mercados energéticos y de una eventual reducción de las tensiones geopolíticas que actualmente afectan al comercio y a la actividad industrial global.


















