Las ventas minoristas de las pequeñas y medianas empresas registraron una caída interanual del 1,2% en mayo, según el último relevamiento de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME). Aunque en la comparación mensual se observó una leve mejora del 1,2%, el balance acumulado de 2026 continúa siendo negativo, con una retracción del 3,1% en los primeros cinco meses del año.
Dentro de este escenario, el sector de Textil e Indumentaria volvió a mostrar señales de debilidad al registrar una caída interanual del 5,2%, consolidándose entre los rubros más golpeados por la retracción del consumo.
Los datos reflejan una tendencia que se viene profundizando durante los últimos meses: los hogares priorizan cada vez más los gastos vinculados a necesidades básicas y reducen las compras de bienes considerados no esenciales.
En este contexto, los rubros con mejor desempeño fueron Farmacia (+8,2%), Perfumería (+2,3%) y Alimentos y bebidas (+0,2%), mientras que sectores asociados al consumo discrecional mostraron fuertes retrocesos.

La caída más pronunciada correspondió a Bazar, decoración, textiles para el hogar y muebles (-8,9%), seguido por Textil e indumentaria (-5,2%). También registró números negativos Calzado y marroquinería (-0,2%).
Los números muestran que, a pesar de algunas mejoras puntuales, el mercado interno continúa atravesando una etapa de cautela por parte de los consumidores, que destinan una mayor proporción de sus ingresos a cubrir gastos básicos.
El comercio electrónico gana terreno, pero no alcanza para compensar la caída general
Uno de los pocos indicadores positivos del informe fue el desempeño de las ventas online realizadas por comercios con local físico. Durante mayo, este canal creció 15,2% interanual y registró una mejora mensual desestacionalizada del 3,7%.
Sin embargo, desde CAME señalaron que ese crecimiento no fue suficiente para revertir la caída del índice general de ventas minoristas.
Las promociones, descuentos, planes de financiación y eventos de comercio electrónico continuaron siendo herramientas fundamentales para movilizar las ventas, aunque muchas empresas advierten que estas estrategias presionan cada vez más sobre los márgenes de rentabilidad.

Preocupación por el presente y cautela hacia el futuro
El relevamiento también mostró un deterioro en la percepción de los comerciantes sobre la situación actual. El 45,1% de los encuestados calificó su situación económica como desfavorable, una cifra superior a la registrada el mes anterior.
Al mismo tiempo, casi seis de cada diez empresarios consideran que no es un momento adecuado para realizar inversiones, reflejando la incertidumbre que atraviesa gran parte del sector comercial.
Aun así, las expectativas para los próximos doce meses muestran cierta moderación: el 48,4% de los consultados espera una situación similar a la actual, mientras que el 38,8% confía en una recuperación de la actividad.
Para el sector textil e indumentaria, los datos vuelven a poner de manifiesto el desafío de sostener las ventas en un mercado donde el consumo continúa concentrado en bienes esenciales y donde la competencia por captar cada compra es cada vez más intensa.


















