En la provincia de San Luis inauguraron un nuevo taller de costura dentro del Complejo Penitenciario N°1 “Sargento Juan Bautista Baigorria”, una iniciativa orientada a promover la capacitación laboral, la adquisición de oficios y la reinserción social de personas privadas de libertad a través del trabajo textil.
El espacio funcionará dentro del Centro de Producción de Oportunidades (CePrO) y se suma a otras áreas productivas ya existentes, como carpintería, panadería, taller mecánico, lavadero de autos y bloquera.
Según informaron las autoridades, el nuevo taller permitirá incorporar producción textil al esquema de trabajo del complejo penitenciario y estará destinado inicialmente a internos masculinos.
En una primera etapa, el taller confeccionará kits escolares, mochilas, cartucheras, guardapolvos y uniformes destinados al Servicio Penitenciario, la Policía provincial y distintas dependencias del Ministerio de Seguridad.
Además, adelantaron que en una segunda etapa se avanzará en la producción de kits sanitarios descartables para el sistema de salud y el ámbito penitenciario.
El espacio tiene una superficie de 50 metros cuadrados y demandó una inversión superior a los 91 millones de pesos. Para su funcionamiento se incorporó equipamiento industrial específico para confección textil, entre ellos máquinas rectas industriales, overlocks digitales, collaretas, botoneras, ojaleras, cortadoras industriales y una bordadora industrial de diez hilos.

Trabajo textil, capacitación y reducción de conflictos internos
Durante el acto, el gerente general del CePrO, César Mozo, sostuvo que el taller representa “mucho más que un espacio productivo”, al considerar que el aprendizaje de un oficio permite recuperar herramientas para proyectar un futuro diferente.
Tras la inauguración, el gobernador recorrió además el Polo Educativo del complejo, donde internos realizan cursos, talleres y carreras universitarias a distancia a través de distintas instituciones educativas.
Desde el Servicio Penitenciario provincial indicaron que cerca del 80% de la población carcelaria participa actualmente en actividades educativas, capacitaciones u oficios, algo que, según señalaron, también contribuyó a reducir los niveles de conflictividad dentro del complejo.

















