La sostenibilidad continúa ganando terreno en la industria textil, aunque no todos los indicadores avanzan al mismo ritmo. De esta forma lo revela el informe 2025 de Environmental Impact Measurement (EIM), que analizó más de 100.000 procesos de producción vinculados al acabado y lavado de prendas denim y concluyó que la gestión de productos químicos sigue siendo el principal desafío ambiental del sector.
El estudio, publicado con motivo del Día Mundial del Medio Ambiente, evaluó 100.280 procesos productivos realizados por 359 fabricantes durante el último año. Los resultados muestran una evolución positiva en términos generales: el 66% de los procesos ya se considera de bajo impacto ambiental, mientras que el 30% presenta impacto medio y apenas el 4% se ubica en la categoría de alto impacto.
Según el informe, este avance responde principalmente a la incorporación de tecnologías más eficientes y a la optimización gradual de los procesos industriales.
La categoría con mejores resultados es la energética. Actualmente, el 85% de los procesos analizados presenta un bajo impacto en consumo de energía, impulsado por una reducción cercana al 7% en el uso energético por prenda, que se ubicó en un promedio de 1,09 kWh.
Esta mejora también impacta positivamente en las condiciones laborales, ya que el indicador vinculado a la salud de los trabajadores mostró avances, con un 68% de las operaciones clasificadas como de bajo impacto.
En cuanto al agua, la industria mantiene niveles relativamente positivos, aunque comienza a evidenciar señales de estancamiento. El 69% de los procesos registra un bajo impacto hídrico, pero el consumo promedio continúa alrededor de los 30 litros por prenda, una cifra que apenas ha variado en los últimos años.

Los especialistas señalan que las próximas mejoras dependerán de inversiones en sistemas de reciclaje, reutilización y tratamiento avanzado de agua, tecnologías que requieren importantes actualizaciones en las plantas productivas.
Los métodos tradicionales siguen frenando la transformación ambiental
Donde los resultados son más preocupantes es en el uso de productos químicos. Apenas el 28% de los procesos alcanza una calificación de bajo impacto químico, mientras que el 46% se ubica en un nivel medio y el 27% continúa siendo considerado de alto impacto.
El informe destaca que gran parte del problema radica en la persistencia de prácticas históricas que todavía forman parte de muchos procesos de acabado denim.
Entre ellas aparece el uso de piedra pómez, presente aún en el 14% de las operaciones analizadas, una técnica tradicional para generar efectos desgastados que recibe la máxima puntuación de impacto químico. Algo similar ocurre con la aplicación de permanganato de potasio, utilizado para crear efectos de desgaste localizado y presente en el 15% de los procesos relevados.

Además, el estudio advierte que una parte importante de los insumos utilizados corresponde a formulaciones genéricas o productos cuya composición no se encuentra completamente identificada dentro de las bases de datos de evaluación ambiental, dificultando una medición precisa de su impacto.
Para EIM, la próxima gran transformación de la industria del denim no dependerá únicamente de nuevas tecnologías, sino del abandono definitivo de técnicas heredadas que continúan generando altos niveles de impacto ambiental y riesgos para la salud laboral.
Aunque el sector ha logrado avances significativos en eficiencia energética y gestión de recursos, el desafío ahora pasa por acelerar la transición hacia procesos químicos más seguros, trazables y compatibles con los objetivos de sostenibilidad que demanda el mercado global.


















