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Adrián Caballero alertó por la crisis de la moda en Mar del Plata: “Este gobierno nos está matando”

Adrián Caballero alertó por la crisis de la moda en Mar del Plata “Este gobierno nos está matando”

La industria de la moda y los eventos sociales atraviesan una fuerte retracción en Mar del Plata, con consecuencias para diseñadores, modistas, costureras y numerosos trabajadores vinculados a las celebraciones. Adrián Caballero, presidente honorario de la Cámara de la Industria de la Moda de Mar del Plata (CIMMAR), advirtió sobre la caída de la actividad y cuestionó el impacto de la situación económica sobre el consumo.

El reconocido diseñador de alta costura, con 26 años de trayectoria en el rubro, sostuvo que su actividad funciona actualmente a aproximadamente el 20% de su capacidad. Según explicó, la caída de la producción responde tanto a las dificultades de la industria vinculada a la exportación como a la situación económica general.

“El sector está muy mal y la situación es muy grave. Estamos trabajando aproximadamente al 20% de nuestra capacidad”, señaló Caballero, quien atribuyó parte de la retracción a la caída de la actividad industrial y otra parte a la estanflación.

El diseñador también comparó el escenario actual con otras crisis económicas que atravesó durante su carrera, como la de 2001, y remarcó que la falta de consumo representa una de las principales dificultades.

“Pasamos crisis, inflaciones, corridas cambiarias, el 2001. Permanentemente nos estamos reinventando. El tema es que hoy está todo frenado. No hablo únicamente de mi industria, hablo de todas: el argentino no tiene dinero ni trabajo. Este gobierno nos está matando”, afirmó.

La caída de la demanda también modificó el funcionamiento de los salones de fiestas, que comenzaron a ofrecer celebraciones de menor escala. Espacios acostumbrados a organizar eventos para al menos 100 personas incorporaron formatos boutique, destinados a alrededor de 40 invitados.

Sin embargo, la reducción del tamaño de las celebraciones no alcanza para compensar la caída de la actividad. Caballero advirtió sobre el cierre de establecimientos y las dificultades que atraviesan los emprendimientos familiares.

“La realidad es que hay salones que están cerrando, hay talleres que también están cerrando y ni hablar de los comercios que se dedican al rubro textil”, expresó. Además, relacionó el escenario con la pérdida de poder de compra y el crecimiento de las plataformas de venta de productos extranjeros.

La caída de los eventos impacta en toda la cadena textil y de servicios

La retracción de las celebraciones tiene consecuencias que van más allá de los salones y las casas de moda. Cada evento moviliza a una amplia red de trabajadores independientes y pequeños emprendimientos, entre ellos diseñadores, costureras, bordadoras, maquilladores, peluqueros, fotógrafos, gastronómicos, ambientadores y proveedores.

Caballero explicó que la disminución de las fiestas repercute directamente en la demanda de indumentaria y en los servicios contratados para cada celebración.

Cuando hay menos fiestas, hay menos vestidos. Y cuando una familia decide hacer una celebración más chica, también recorta en otros servicios. Para que exista un evento hay alrededor de 120 actores que intervienen, y que ahora no tienen trabajo. El argentino hoy no tiene dinero para festejar y tampoco quedan motivos para hacerlo”, sostuvo.

El panorama local se enmarca en una contracción más amplia de la industria textil argentina. De acuerdo con los datos de la Federación de Industrias Textiles Argentinas, la producción textil registró una caída interanual del 25,6% en mayo de 2026 y acumuló un retroceso del 26,5% durante los primeros cinco meses del año. En ese mismo mes, el sector utilizó el 42,2% de su capacidad instalada.

El impacto también se reflejó en el empleo y la cantidad de establecimientos. En abril de 2026, el sector textil, confección, cuero y calzado registró 15.468 puestos de trabajo formales menos que en el mismo mes del año anterior. En paralelo, se contabilizaron 330 establecimientos menos.

Para Caballero, la situación representa un desafío para una ciudad con una extensa trayectoria vinculada a la moda, la alta costura y la organización de eventos sociales.

El diseñador destacó que detrás de cada prenda y cada celebración existe una red de trabajadores y familias que dependen de la continuidad de la actividad. En ese sentido, planteó la necesidad de recuperar el movimiento del sector y generar condiciones que permitan sostener los puestos de trabajo.

Mar del Plata tiene una enorme tradición en moda, eventos y celebraciones. Necesitamos que esta industria pueda volver a crecer, porque detrás de cada vestido y detrás de cada fiesta hay personas que trabajan y familias que viven de esto”, concluyó.

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