La crisis que atraviesa la industria del calzado en Argentina suma nuevas señales de alarma. Emmanuel Fernández, dueño de la marca de zapatillas Kioshi, advirtió sobre el fuerte deterioro del consumo, el cierre de locales comerciales y la caída de la producción nacional, en un escenario que definió como “casi terminal” para el sector.
En declaraciones al streaming “Ahora Play”, el empresario aseguró que la situación continúa profundizándose mes a mes y describió un panorama marcado por la baja de ventas, la reducción de personal y el cierre de talleres y fábricas vinculadas a la actividad.
“La falta de consumo es total. Argentina cayó de tener casi 4 pares per cápita de venta a 2. Estamos en los niveles de Perú y Bolivia”, afirmó Fernández al referirse al desplome del mercado interno.
Cierre de locales, talleres y caída del empleo
Según explicó el titular de Kioshi, el impacto ya se refleja tanto en el comercio minorista como en la producción. “El último mes fue de información de todos locales comerciales que cierran”, señaló, y detalló que distintos distribuidores y clientes del interior del país comenzaron a abandonar la actividad o reducir drásticamente su estructura.
“Tal cliente cerró, tal cliente tiene tres locales y cerró dos. Me llaman que no van a renovar alquiler porque no pueden soportar”, comentó. Incluso mencionó casos de históricos comercios del rubro que decidieron bajar sus persianas luego de décadas de actividad.
El empresario también remarcó que la crisis alcanza a pequeños fabricantes de zonas tradicionalmente vinculadas al calzado, como Lanús y Lomas de Zamora, donde numerosos talleres comenzaron a cerrar o reconvertir sus espacios hacia otras actividades.
“Fabricantes que tienen una fábrica chiquita están cerrando los talleres. Los alquilan para talleres mecánicos o para otras cosas”, sostuvo.
“En Kioshi llegamos a tener 120 personas y hoy somos 15. Es terrible”, expresó Fernández, reflejando el impacto del contexto sobre las empresas nacionales del sector.
Las declaraciones vuelven a poner sobre la mesa la preocupación que atraviesa a gran parte de la cadena de valor del calzado y la indumentaria en Argentina, en un contexto de caída del consumo, aumento de costos y mayor presión competitiva sobre la producción local.

















