Linera Kamayana, un emprendimiento comunitario del paraje El Barrial, en San Carlos, Salta, recibió un capital semilla de US$5.000 del programa Diseño Argentino Exponencial (DAE) para incorporar maquinaria y aumentar la producción de lino textil. La iniciativa busca recuperar el cultivo de esta fibra natural en Argentina y desarrollar una cadena productiva que integre el trabajo agrario, el hilado y la tejeduría.
El proyecto comenzó en 2018, a partir de la investigación impulsada por la técnica textil, diseñadora y gestora cultural Karla Buzo. Junto con familias productoras y artesanas de la región, trabaja en el desarrollo de una variedad de lino destinada específicamente al uso textil, adaptada a las condiciones del territorio y compatible con los cultivos tradicionales de la zona.
Actualmente, Linera Kamayana reúne a seis familias y propone recuperar saberes productivos del Valle Calchaquí mediante un modelo de trabajo comunitario que abarca desde el cultivo hasta la elaboración de textiles.
Uno de los principales desafíos del emprendimiento se encuentra en la etapa posterior a la cosecha. Hasta ahora, buena parte del procesamiento del lino se realiza de manera artesanal, lo que limita la cantidad de fibra que pueden obtener.
El capital semilla permitirá incorporar una desfibradora o descorticadora, una máquina que agiliza la extracción de la fibra y posibilita procesar mayores volúmenes. Con este equipamiento, el equipo busca ampliar la superficie cultivada y generar condiciones para abastecer regularmente a las hilanderías.
En la actualidad, cada familia trabaja aproximadamente una hectárea. El objetivo es aumentar la capacidad productiva, sumar nuevos participantes y avanzar hacia un modelo asociativo que articule la producción agraria con la actividad textil.
Hasta el momento, las ventas de productos terminados fueron de pequeña escala y estuvieron dirigidas principalmente a artistas y artesanos. La estrategia comercial apunta ahora a consolidar la producción de fibra como materia prima para la industria.

En ese sentido, el emprendimiento ya inició una experiencia de colaboración con Textiles de los Andes, una hilandería de Catamarca, donde se realizan ensayos con mezclas de lino y lana, y de lino y algodón. Además, el equipo desarrolla trabajos artesanales con lino puro y explora nuevas aplicaciones para las fibras naturales.
Un modelo productivo con base territorial
La propuesta de Linera Kamayana combina la recuperación de una fibra natural con la generación de oportunidades económicas para las comunidades rurales. El proyecto busca preservar conocimientos tradicionales, promover el arraigo y fortalecer el trabajo colectivo en el Valle Calchaquí.
Entre sus objetivos se encuentra ampliar la experiencia a 40 familias en un plazo de tres años. Para avanzar en esa dirección, la iniciativa procura consolidar una red de productores que permita incrementar el volumen de cultivo y vincularlo con distintos actores de la cadena textil.
El equipo también incorpora prácticas orientadas al cuidado ambiental. Según explicó Buzo, el cultivo se desarrolla sin agroquímicos y contempla prácticas biodinámicas con asistencia técnica, con la intención de contribuir a la regeneración de los suelos y favorecer una producción compatible con las características del territorio.
El proyecto cuenta con el acompañamiento técnico del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI), el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) y otras instituciones que participaron en distintas instancias de investigación, formación y validación. Entre sus antecedentes también figuran iniciativas de apoyo a la innovación cultural, becas de creación y formación, y trabajos experimentales vinculados con la tejeduría y el desarrollo de maquinaria.
Con el nuevo financiamiento, Linera Kamayana busca transformar una experiencia de producción a pequeña escala en un modelo con mayor capacidad de abastecimiento y posibilidades de replicación en otras zonas de la provincia y la región. La apuesta es integrar agricultura, diseño y producción textil para recuperar el lino como materia prima y generar nuevas oportunidades para las familias productoras.
















