La búsqueda de nuevas materias primas sostenibles para la industria textil sigue avanzando y ahora un nuevo informe internacional pone el foco en un recurso poco habitual: la paja de trigo.
La organización ambiental Canopy presentó un estudio que concluye que este residuo agrícola podría utilizarse para fabricar fibras textiles como viscosa y lyocell, manteniendo estándares técnicos y de calidad comparables a los materiales tradicionales utilizados actualmente por la industria de la moda.
El informe, titulado From Wheat Straw to Wardrobes: Fashioning a New Fibre Future, analizó la posibilidad de reemplazar pulpa derivada de madera por pulpa obtenida a partir de paja de trigo proveniente de India, dentro de procesos de producción de fibras celulósicas artificiales.
Según los resultados, el material logró producir hilados y tejidos aptos para aplicaciones comerciales, respetando exigencias de rendimiento, textura y apariencia utilizadas por marcas de indumentaria.
Menos presión sobre los bosques y nuevas oportunidades para la industria textil
Actualmente, las fibras celulósicas artificiales como viscosa y lyocell suelen promocionarse como alternativas más sostenibles frente al poliéster o al algodón. Sin embargo, Canopy advierte que su producción continúa dependiendo fuertemente de la madera: más de 300 millones de árboles son talados cada año para fabricar este tipo de fibras.
El nuevo proyecto, denominado Project Latvus, buscó demostrar que residuos agrícolas como la paja de trigo pueden transformarse en una alternativa viable para reducir esa dependencia forestal y diversificar las materias primas textiles.
La iniciativa reunió a empresas y organizaciones de toda la cadena de valor, incluyendo marcas internacionales como H&M, C&A y Reformation, además de proveedores textiles, empresas tecnológicas y especialistas en trazabilidad.
De acuerdo con los participantes, las fibras desarrolladas a partir de paja de trigo mostraron características muy similares al lyocell convencional, tanto en apariencia como en comportamiento técnico, lo que abre la puerta a futuras escalas industriales.

Además del potencial textil, el informe también destaca beneficios ambientales y sociales adicionales. En India, por ejemplo, millones de toneladas de residuos agrícolas son quemadas cada año, generando graves problemas de contaminación del aire. Transformar esos residuos en materia prima textil permitiría reducir emisiones y generar nuevas fuentes de ingresos para comunidades rurales.
La organización también remarcó que India aparece como uno de los países mejor posicionados para liderar el desarrollo de estas nuevas fibras debido a su enorme disponibilidad de residuos agrícolas y su fuerte infraestructura textil y manufacturera.
Aunque los investigadores reconocen que todavía existen desafíos vinculados a costos y escalabilidad industrial, sostienen que las fibras textiles desarrolladas a partir de residuos agrícolas ya demostraron viabilidad técnica y podrían convertirse en una de las próximas grandes innovaciones dentro de la industria textil global.

















